Pablo Ámez en SPEND IN: una mirada humanista del liderazgo

Centrado en estudiar y enseñar cómo las organizaciones pueden orientarse al desarrollo de las personas y al servicio de la sociedad, Pablo Ámez es profesor y director general de IDADE Management School, una escuela de negocios dedicada a formar directivos con una visión humanista de la empresa. Su visión sobre la dirección es diferente: no como un mero ejercicio de poder, sino como una responsabilidad que implica discernimiento, prudencia y sentido del bien común.

Su trayectoria profesional se ha desarrollado en el ámbito de la educación directiva, la consultoría y el diseño de programas de formación para líderes. También ha acompañado durante más de dos décadas a directivos y equipos en su crecimiento profesional, especialmente en temas relacionados con la dirección de personas, el liderazgo y la toma de decisiones.

Asimismo, ha tenido la oportunidad de formarse en instituciones como IESE Business School, IPADE, PAD de la Universidad de Piura, IE Business School y la Universidad de Navarra, además de la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo su licenciatura en Ciencias Políticas y Sociología. Esta formación le ha permitido integrar el pensamiento filosófico y la práctica directiva, dos ámbitos que considera inseparables cuando se trata de comprender la acción humana en las organizaciones.

Su formación familiar y académica reforzaron en él la idea de la empresa como espacio de desarrollo integral, un lugar donde, en sus palabras, “se aprende no solo a alcanzar resultados, sino incluso a hacerlo con sentido y coherencia personal”. Tras más de dos décadas dedicadas a la docencia y a la reflexión sobre la acción directiva, Pablo está convencido de que la verdadera eficacia en las organizaciones se logra cuando se armonizan la razón, la voluntad y el corazón.

Precisamente en IDADE trabajan en eso, “en formar líderes que piensen bien, decidan con prudencia y actúen con generosidad”.

En cuanto a su vida personal, complementa a la perfección su vida profesional. La orientación familiar es una vocación que le ha ayudado a comprender mejor el valor de las relaciones humanas y la importancia de la educación del carácter y la familia. Nos confiesa que “en definitiva, mi propósito es contribuir a formar personas que sepan dirigir su vida para poder dirigir bien a los demás”.

IDADE nació en 2022, fruto de un proceso de reflexión sobre la necesidad de una escuela de negocios en la República Dominicana que combinara rigor académico con una visión humanista de la dirección. Después de muchos años dedicados a la formación de directivos, Pablo Ámez percibió que existía una oferta insuficiente para la demanda de formación directiva: abundaban los programas técnicos, pero faltaban espacios donde se pensara la empresa desde la persona.

Así surge IDADE, el Instituto de Alta Dirección de Empresas, con la idea de ofrecer una formación exigente y, al mismo tiempo, profundamente humana. No se trata solo de enseñar a dirigir, sino también de ayudar a comprender el sentido de la acción directiva y su impacto en la sociedad. Está dirigida principalmente a empresarios, directivos y consejeros que buscan mejorar su capacidad de decisión y liderazgo, pero también su comprensión del ser humano y de la finalidad de la empresa.

En ese sentido, IDADE no es solo una escuela, sino una comunidad académica que aspira a formar líderes con criterio, prudencia y responsabilidad.

Nacido en Madrid, Pablo se siente profundamente orgulloso de su país y de sus orígenes. Ese agradecimiento a su familia, a su cultura y a sus raíces le ha permitido valorar con cariño y pasión a la República Dominicana, a su gente y a su rica cultura.

Su infancia está llena de recuerdos entrañables del colegio y de las vacaciones familiares destaca la etapa escolar. Esta etapa, nos cuenta, fue decisiva: “Un tiempo de formación, aprendizaje y apertura al mundo, en el que profesores y compañeros dejaron huellas importantes. Pero, sin duda, los mejores recuerdos provienen de los veranos en la sierra de Madrid, donde solíamos pasar la temporada en familia”.

Durante aquellos meses se trasladaban a su casa en Collado Villalba, entonces un pequeño pueblo rodeado de campo y ganado. Su padre se levantaba temprano para ir a trabajar a la ciudad, mientras su madre se quedaba con los cuatro hermanos. Las mañanas empezaban con leche recién hervida, nata con azúcar y tostadas con mantequilla y mermelada. Después, los días transcurrían entre juegos al aire libre, paseos por el campo y aventuras con amigos hasta bien entrada la noche.

De esa infancia conserva aprendizajes fundamentales que le han acompañado toda la vida: el valor del trabajo bien hecho, la constancia, la responsabilidad y la serenidad para decidir. De su madre aprendió la paciencia y la fe profunda; de su padre, el orden, el detalle y el compromiso con la excelencia. “Lo que hay que hacer, se hace ya, y se hace bien, de cara a Dios”, apunta.

Estos ejemplos familiares despertaron en él el interés por el gobierno de las instituciones —primero la familia, luego la empresa— y lo llevaron a estudiar Ciencias Políticas y Sociología, y más tarde programas de Dirección General y Gobierno de Organizaciones. Su paso por multinacionales y empresas locales consolidó esa vocación de servicio y acompañamiento a empresarios y dirigentes.

En el fondo, esa vocación nació en aquellos largos y calurosos veranos de infancia en la sierra madrileña, donde aprendió que dirigir es servir y que toda tarea bien hecha ennoblece a quien la realiza.

Este amor por el trabajo bien hecho es en parte lo que distingue a IDADE de otros centros de formación concurrentes del país. Pablo añade que su enfoque humanista y de negocios aplicado a la dirección de empresas marca la diferencia: “No concebimos la empresa únicamente como una organización económica, sino también como una comunidad de personas que cooperan libremente en busca de un bien común”.

Mientras otros centros se centran principalmente en la eficiencia o la técnica, en IDADE buscan formar directivos capaces de pensar, decidir y actuar con prudencia. Su modelo combina el método del caso con una sólida base antropológica y ética, inspirada en autores como Leonardo Polo, Carlos Llano, Juan Antonio Pérez López y Antonio Valero.

El resultado es una propuesta educativa que no solo transmite conocimientos, sino que además transforma el modo de mirar la empresa, a las personas que la integran y, sobre todo, entrena la toma de decisiones estratégicas.

Se abre así una oportunidad histórica en el panorama empresarial dominicano. En los próximos años se verá una mayor profesionalización de la gestión, un relevo generacional en muchas empresas familiares y una creciente apertura hacia la innovación, la sostenibilidad y el buen gobierno corporativo.

Pero, junto a esos avances, también habrá tensiones, como advierte Pablo: “La tecnología cambiará la forma de trabajar, la competencia internacional exigirá mayor productividad y, al mismo tiempo, aumentará la demanda de liderazgo ético y sentido humano en la toma de decisiones”.

En ese contexto, IDADE aspira a contribuir formando directivos capaces de transformar sin destruir, de hacer crecer las empresas sin perder de vista su responsabilidad social y su raíz humana.

Su objetivo es ayudar a escribir una nueva página en la historia económica del país: una en la que el desarrollo no se mida solo por el crecimiento del PIB, sino también por la calidad moral, institucional y humana de quienes lo impulsan.

Su intervención busca contribuir a la cultura empresarial dominicana desde la formación de líderes prudentes, competentes y comprometidos con el bien común. “Si logramos eso, habremos contribuido de verdad a la historia económica del país”, afirma.

Finalmente, cierra el encuentro destacando lo esencial para él: “Mi familia: Rosmery, mi esposa, y mis hijos Carlos, Álvaro y Javier. En ellos encuentro el sentido de lo que hago y la motivación para seguir creciendo. Son mi punto de apoyo y la medida de lo verdaderamente importante para mí”.

 

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